25 de agosto de 2026

PLAYA DEL PUERCO Y SALINA DE CARBONEROS

En la localidad gaditana de Chiclana de la frontera, lugar de gran reclamo turístico por sus atractivas playas y su fantástica gastronomía, encontramos dos espacios naturales muy singulares que merece la pena visitar y descubrir. 

Playa del Puerco

En el corazón de la Costa de la Luz se encuentra la Playa del Puerco, un magnífico enclave litoral que puede considerarse la prolongación natural de la emblemática Playa de La Barrosa. Situada en el término municipal de Chiclana de la Frontera, esta extensa franja de arena dorada destaca por la belleza de su entorno y por su extraordinario valor ecológico y paisajístico.

Rodeada de dunas y pequeños acantilados, la playa se localiza entre dos espacios naturales de gran relevancia ambiental: el Parque Natural de la Bahía de Cádiz y el Parque Natural de La Breña y Marismas del Barbate. Esta privilegiada ubicación convierte a este tramo costero en uno de los paisajes más singulares y mejor conservados del litoral gaditano.

Uno de los elementos más representativos y que da nombre a este lugar es la Torre del Puerco, una fortificación vigía del siglo XVI integrada en el sistema de torres de vigilancia costera impulsado por Felipe II para proteger las costas andaluzas de las incursiones de los piratas berberiscos. Declarada Bien de Interés Cultural, esta histórica construcción constituye un destacado referente patrimonial y paisajístico de la zona. 

Desde el punto de vista ambiental, la playa se sitúa en el eje central del corredor migratorio Playa de La Barrosa-Cabo Roche, uno de los puntos más importantes de la Vía de Vuelo del Atlántico Este para la observación de aves. Cada año concentra el paso de más de 20.000 espátulas comunes (Platalea leucorodia), una especie que estuvo cerca de desaparecer en Europa durante el siglo XX y que actualmente cuenta con importantes poblaciones en el entorno de la Bahía de Cádiz.

Salina de Carboneros

En las proximidades de la Playa de La Barrosa y de las zonas residenciales de Chiclana de la Frontera se encuentra la Salina de Carboneros, un espacio natural de gran valor ecológico integrado en el entorno de la Bahía de Cádiz. Este singular paisaje de marismas y esteros constituye un auténtico refugio para la fauna y uno de los mejores escenarios para contemplar los espectaculares atardeceres de la costa gaditana.

La importancia ambiental de este enclave queda reflejada en la extraordinaria diversidad de aves que habitan o utilizan estas marismas durante sus desplazamientos migratorios. Limícolas como los zarapitos, anátidas como las cercetas, así como gaviotas, charranes, garzas, espátulas y zampullines encuentran aquí un hábitat idóneo para alimentarse, descansar o reproducirse.

Entre todas ellas, la especie más emblemática es el flamenco común, cuya elegante silueta y característico plumaje rosado aportan una gran riqueza visual al paisaje. Durante la puesta de sol, la presencia de estas aves sobre los esteros crea una de las estampas más reconocibles y atractivas de las marismas chiclaneras.

Antiguamente dedicada a la producción artesanal de sal, la Salina de Carboneros se ha transformado en un valioso espacio natural donde conviven patrimonio cultural y biodiversidad. El recorrido por este entorno comienza entre pinares y conduce hasta la antigua casa salinera, para adentrarse posteriormente en un paisaje de marismas de elevado interés ecológico, reconocido por su importancia para la nidificación y conservación de numerosas aves acuáticas. 

Hoy, la Salina de Carboneros constituye un ejemplo de integración entre naturaleza, historia y paisaje, ofreciendo al visitante una oportunidad única para descubrir la riqueza ambiental de la Bahía de Cádiz y disfrutar de uno de los ecosistemas más representativos del litoral andaluz.











27 de julio de 2026

PAISAJES DE FOTO: LA ERMITA DE SAN BAUDELIO

Ubicada al sur de la provincia de Soria, en plena meseta castellana y rodeada de pueblos medievales, emerge esta edificación, muy discreta en cuanto a su construcción y acabados exteriores. Sin embargo, en su interior alberga un tesoro único que ha llevado a que sea conocida como la Capilla Sixtina medieval de Castilla y León.

Dirigimos nuestras miradas al corazón de la Comarca de Berlanga, en la provincia de Soria, en un paisaje estival de monte bajo y campos de Girasol donde a escasos kilómetros del río Torete, afluente del Duero asoma esta misteriosa construcción religiosa excepcional. El interior de esta construcción destaca por su pilar central en forma de palmera, un elemento muy singular que otorga un gran valor monumental a la ermita. Esta estructura resulta muy similar a las que pueden encontrarse en algunas mezquitas. El conjunto de sus pinturas murales, de las que aún se conservan algunos vestigios, permite imaginar por momentos la grandeza de esta obra cumbre del románico español. Estas pinturas están realizadas al temple sobre enlucido de yeso. Entre sus representaciones aparecen elementos tanto religiosos como profanos, con figuras tan llamativas como un camello, un oso, un elefante, bueyes o diversas escenas de caza. Todo ello destaca por su colorido y por el empleo de técnicas complejas, aunque ancestrales.

En sus alrededores existe además una necrópolis rupestre medieval donde pueden observarse diferentes tipos de tumbas excavadas directamente en la roca para albergar los cuerpos y sus ajuares, tal y como era costumbre en la época.

El desconocimiento de su valor patrimonial por parte de la población local propició que parte de sus pinturas fueran adquiridas por diferentes marchantes y terminaran en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. No fue hasta la década de 1960 cuando una parte de ellas pudo recuperarse y trasladarse al Museo del Prado.

La ermita se encuentra en Casillas de Berlanga, dentro del municipio de Caltojar, en el suroeste de la provincia de Soria y en la comarca de Tierra de Berlanga. Se accede por la carretera SO-152, donde existe un desvío señalizado a la derecha, entre Casillas de Berlanga y Caltojar. Desde ese punto, a menos de un kilómetro, se encuentra la ermita. La entrada es gratuita y cuenta con atención de personal cualificado durante todo el año.







11 de agosto de 2025

PAISAJES DE FOTO: AGUAS TUERTAS

 

Hoy nos detenemos en este espectacular paisaje de alta montaña que está situado en la parte más occidental del pirineo aragonés. Se trata de un valle de origen glacial con forma de cubeta que es vertebrado por las aguas de un joven río Aragón Subordán.

Actualmente en este ecosistema conviven en armonía la ganadería extensiva más tradicional con algunos de los animales más amenazados de nuestra fauna ibérica como el sapo partero, el tritón pirenaico o el alimoche. Entre los mamíferos, el zorro y el jabalí suelen merodear los fondos boscosos del valle y en las cumbres de las montañas habita el sarrio, variedad de rebeco endémica del pirineo. En el propio valle aparecen numerosas zonas de turberas, así como charcas estacionales que son un lugar ideal para las puestas de diferentes especies de anfibios. También encontramos una gran diversidad de especies en cuanto a la vegetación, ya que estos valles se encuentran sometidos a un clima de transición entre el atlántico y el mediterráneo. A parte de las praderas pirenaicas más puras compuestas por distintas especies de gramíneas resistentes al frío y el hielo, aparece una gran representación de plantas herbáceas anuales y plurianuales endémicas como la carlina, la aquilegia o el hormino, en los márgenes y las zonas bajas de las laderas podremos contemplar auténticos ejemplares de arbustos y árboles como mostajos, saúcos, abetos y hayas que dan cobijo a algunas de las especies de aves más emblemáticas de este paisaje como la perdiz nival, el gorrión alpino y el urogallo. 

El curso del río Aragón Subordán es el gran protagonista de este pintoresco paisaje, a su paso por el valle de Aguas Tuertas transcurre de forma tranquila, siempre vigilado desde las alturas por el gran guardián de los pirineos, el quebrantahuesos. La amplia llanura de más de 2 km de longitud con la que se encuentra su curso, es utilizada para dibujar una serie de espectaculares meandros que dan una gran condición de singularidad a este paisaje tan característico. Una vez finalizado su recorrido por el valle, el río desciende abruptamente en forma de cascada para atravesar la Selva de Oza y la garganta de los infiernos en el Valle de Hecho. Geologicamente destaca un marcado y potente modelado glaciar sobre rocas calizas, pero además entre el resto de materiales que componen estas grandes montañas en forma de moles que acompañan el discurrir de este río por el valle, es de destacar la presencia de zonas de arenisca roja, por lo que no será difícil encontrar montañas que presentan diferentes tonalidades que van del ocre al rojo intenso, un espectáculo digno de contemplar muy similar al de otros famosos paisajes muy lejanos e infinitamente fotografiados como la montaña arcoíris situada en los andes peruanos. Todo el pirineo en su conjunto alberga un gran número de construcciones megalíticas, existiendo una concentración significativa en las partes más altas de estos valles occidentales del pirineo aragonés. Hacia el final de aguas tuertas encontramos un espectacular ejemplo de dolmen megalítico simple de tres piezas que aporta misterio y serenidad a este paisaje, sin duda una de las instantáneas más repetidas por los visitantes, testimonio de que los primeros pobladores de la península ibérica eligieron estos apartados valles para asentarse.

La ruta más común para acceder a este valle es la que parte desde el aparcamiento de Guarrinza y coincide con el camino GR-11. Esta pista que en algunos tramos se convierte en senda recorre todo el valle por el margen izquierdo del río. Como ya hemos comentado, en las inmediaciones del valle de Aguas Tuertas podremos contemplar la garganta del infierno y la selva de Oza, espectacular bosque de hayas, abetos y abedules. Además, si se eleva el nivel de exigencia física se pueden recorrer otros maravillosos paisajes naturales dignos de observar como el castillo d’Acher o los ibones de Acherito y Estanès.   








26 de diciembre de 2024

SOMIEDO, el reducto del oso pardo

El Parque natural de Somiedo está situado en la parte meriodional del Principado de Asturias haciendo frontera natural con León. Somiedo es el mayor refugio actual del Oso pardo, así como otras especies icónicas de la fauna ibérica tales como el lobo, el rebeco, el urogallo o el jabalí. Todos ellos conviven entre grandes montañas de grandiosas rocas de caliza y cuarcita en cuyos pastos de altura encontramos fantásticos ejemplares de vacas de raza asturiana de los valles. Fue declarado parque natural en 1988 y reserva de la biosfera en el año 2000.

Tierra de grandes lagos glaciares, morrenas y bosques inmensos de hayas, avellanos y decenas de plantas vivaces de floraciones tan llamativas como las orquídeas, el cardo azul o su endemismo de hierba centaurea. La variedad en su geología (suelos básicos y ácidos) y en su clima (cotaste entre los valles y las montañas) han creado un paraíso botánico de gran calado. Somiedo es un enclave puramente montañoso, formado por grandes valles de altura y cursos de ríos de aguas limpias como el Piguieña o el Saliencia donde podemos contemplar grandes ejemplares de trucha común.

Tierra salpicada de brañas donde acudían los ganaderos somedanos y los vaqueiros de alzada (etnia asturiana) cuando practicaban la trashumancia. El mayor emblema arquitectónico de Somiedo son sus teitos, cabañas fabricadas en piedra con techos triangulares muy singulares formados a partir de escobas y piornos. Se trataba de un tipo de trashumancia corta basada en pasar el duro invierno bajo el abrigo de las aldeas que se instauraban en los valles y aprovechar la gran calidad del los pastos de montaña durante gran parte de la primavera y el verano.

Existen diferentes rutas oficiales para conocer Somiedo, como la de los lagos de Saliencia, La braña de La Pornacal, la de Mumián o la de Sousa, todas ellas discurren entre paisajes místicos asombrosos bañados por ríos de alta montaña al abrigo de bosques mágicos y pueblos asombrosos llenos de vida donde se siguen realizando trabajos tradicionales de ganadería como Villar de Vildas o Valle de lago. Somiedo es un paisaje perfecto para practicar senderismo, travesías, paseos a caballo y por supuesto disfrutar de la fotografía de fauna salvaje.








26 de febrero de 2024

EL PINO CENTENARIO DE MAZAGÓN

 

En muchas ocasiones los árboles son los principales arquitectos del paisaje, ese es el caso de este magnífico ejemplar de pino piñonero que se encuentra en la provincia de Huelva, muy cerca del parador de la localidad onubense de Mazagón y su espectacular playa. Catalogado por la junta de Andalucía como Monumento Natural, se trata de un árbol de la especie Pinus Pinea (pino piñonero) que destaca por su baja altura de fuste, al contrario de lo que suele ser normal en esta especie de conífera, y en segundo lugar por sus largas y retorcidas ramas secundarias que le permiten ocupar una gran superficie otorgándole una forma espectacular y poco común. También es de destacar su edad, ya que se estima que tiene una edad aproximada de 400 años. El entorno en el que se ubica hace mucho más singular este precioso ejemplar de pino que aparece franqueado por los acantilados y dunas del asperillo, el majestuoso Parador de Mazagón y el océano atlántico más salvaje.

Aunque la mayor importancia que recae sobre el pino centenario es ser el embajador de uno de los bosques más representativos de la provincia de Huelva, con una larga tradición que va desde los tiempos de los grandes conquistadores hasta la actualidad más cercana. No en vano, las masas boscosas sobre suelos arenosos de esta especie de pino son uno de los mayores emblemas del Parque Nacional de Doñana. Gracias a su naturalización mediante intensivos trabajos de reforestación que comenzaron durante el siglo XVIII y que fueron intensificados y profesionalizados a mediados del siglo XX, el resultado actual es un ecosistema único en el mundo en el que se pueden encontrar algunas de las especies más emblemáticas de la fauna ibérica tales como el lince, el águila imperial, el meloncillo o la tortuga mora.  

Además de este Monumento Natural y el Parque Nacional de Doñana, en las inmediaciones de esta región se podrá disfrutar de más de una decena de playas espectaculares de arena fina y grandes extensiones. Destacan también otros espacios naturales muy cercanos como La flecha del rompido o las marismas de los ríos tinto y Odiel. En cuanto a la gastronomía destaca la archiconocida gamba blanca, los chocos, las coquinas y las sabrosas carnes y chacinas de cerdo ibérico provenientes de las muy próximas sierras onubenses.