11 de agosto de 2020

PAISAJES DE FOTO: PLAYA CUESTA MANELI

Situada en el mismo Parque Natural del entorno de Doñana, esta espectacular playa es hoy en día uno de los mejores exponentes de la gran naturaleza costera que atesora nuestro país. Dentro de este paisaje puramente litoral, se diferencian tres unidades de biotopos: El Médano, el Acantilado y la propia playa.

EL Médano es la unidad paisajística más singular de este entorno, se trata de un sistema de dunas formadas por la acumulación de arena debido a la acción constante del viento. Este “mar de arena” se encuentra jalonado por diferentes tipos de plantas totalmente adaptadas a este medio hostil. En el Médano se encuentra el sendero de cuesta Maneli, el cual conduce directamente a la propia playa a través de una espectacular pasarela de madera que atraviesa este paisaje dunar donde se pueden observar algunas de las especies más representativas de esta vegetación que vive al límite como son el pino piñonero, el jabuarzo o el icónico lirio del mediterráneo.

Una vez superado el paisaje arenoso del Médano, se llega a El acantilado del Asperillo, puerta de entrada a la impresionante Playa Cuesta Maneli. Catalogado como Monumento Natural por la Junta de Andalucía, se trata de una mole de arena formada por diferentes capas con tonalidades que van del ocre al blanco marfil, en sus inmediaciones sobrevuelan diferentes tipos de aves costeras como charranes, gaviotas y chorlitejos, reptiles como la tortuga mora o la víbora hocicuda viven en sus recónditos e inaccesibles recovecos.

Por último, la propia playa de fina arena resulta espectacular para disfrutar de un paisaje único en un enclave que fue cuna de civilizaciones arcaicas como los desconocidos y enigmáticos Tartessos y donde en pleno siglo XXI se puede disfrutar de la naturaleza ibérica más salvaje.

El entorno de este paraje natural tiene multitud de ingredientes que hacen que este lugar sea paso obligatorio para los amantes de la naturaleza; bosques, dunas y marismas donde se encuentran los animales más emblemáticos y amenazadas de nuestra fauna ibérica. Existen otros lugares cercanos destacados que resultan imprescindibles de disfrutar como la célebre Aldea del Rocío, núcleo dedicado enteramente al caballo y la devoción a su virgen. Además, dentro de los numerosos espacios naturales cercanos destacan humedales como Las Marismas del Odiel o las de Doñana y zonas boscosas como El coto del rey o La cañada mayor donde perduran dos de las especies ibéricas más amenazadas, El amenazado Lince ibérico y  la imponente Águila Imperial.

 

JOSE ANGEL MACHO BARRAGUES. INGENIERO AGRONOMO

 


11 de enero de 2020

CASCADA DE GUJULI y el mito de la Lamia

Este gran salto de agua situado en la provincia de Álava es una de las cascadas de mayor altura que existen en la península ibérica. Esta situado en el pequeño núcleo urbano de Gujuli a los pies del Parque Natural del Gorbea. Situado en pleno corazón alavés entre bellos caseríos y bosques caducifolios emerge este salto de agua creado por el arroyo oiardo, el cual recoge las aguas del deshielo del cercano pico Gorbea formando esta espectacular cascada de más de 100 m de altura para entregar sus aguas al rio Nervión. La mejor época para visitarlo es el otoño y la primavera (épocas de lluvia) ya que durante el verano el caudal es prácticamente inexistente.

Para llegar a este bello lugar será necesario coger la salida 22 de la carretera N-622 que se dirige a Bilbao, para tomar la carretera local A-25-21 hasta llegar a un parking perfectamente habilitado e indicado situado entre las localidades de Munguía y orduña. Desde allí será necesario recorrer a pie un sendero de 1,5 km de longitud que transcurre entre hayas, fresnos, robles, avellanos y praderas donde pastan ovejas Latxas y que finaliza en un precioso mirador donde podremos contemplar el esplendor de este espectacular salto de agua. En las inmediaciones también destaca la iglesia parroquial de Santiago y un antiguo molino de agua.

Este asombroso paraje natural tiene hasta su propia leyenda, la de un pastor llamado Urjazi (Cascada) que encontró a una bella Lamia a la cual robo su espejo, con el único fin de conseguir fama y dinero ya que este “espejo mágico” era capaz de convertir en realidad todo lo que se le pedía. Ante esta situación la lamia se enfureció y buscó y buscó hasta que un día encontró al pastor debajo de una haya, le pregunto que cual era su nombre y al contestar el espejo le transformo en una cascada para toda la vida, la cascada de Gujuli.

21 de diciembre de 2019

EL MARAVILLOSO MUNDO DE LA HOZ DEL JARAMA…y el sendero dorado que conduce a Bonaval

En un marco incomparable como es la vecina Sierra Norte de Guadalajara, en uno de sus más recónditos lugares, existe un paraje que alberga una naturaleza extraordinaria que hizo que un grupo de monjes cistercienses fundaran en el silo XII un espectacular monasterio con el fin de proteger estos bastos territorios de los musulmanes durante la reconquista. El paisaje que dibuja La hoz del río Jarama, es un paraje que al ser observado nos traslada por momentos a un mundo mágico, comparable por momentos al que descubrió Dorothy en el cuento El maravilloso mundo de Oz.

Este afamado río madrileño tiene sus orígenes en el noroeste de la cercana provincia de Guadalajara, se trata de una zona aislada en la que nos vamos a detener para descubrir un entorno natural único que alberga un paisaje asombroso. El curso alto del río Jarama es el protagonista de este espacio natural, donde sus gélidas y cristalinas aguas avanzan sin piedad, poco después de su nacimiento en las estribaciones de La vecina Sierra de Ayllón. Durante todo el recorrido paralelo al Jarama que transcurre desde el puente nuevo de Valdesotos hasta el monasterio de Bonaval se van sucediendo lienzos dignos de los mejores libros de naturaleza con la presencia perpetua del sonido del agua que solo es interrumpida por el graznido de los buitres. En este tramo del cauce, aparecen vetustos encajonamientos sobre rocas calizas que han sido esculpidas a lo largo de los años dejando un paisaje de cuento de hadas. Sin duda alguna, la fastuosa hoz que forma el río Jarama en este entorno, refugio del buitre leonado, es un espectáculo de la naturaleza para dignificar dada su grandiosidad y estado de conservación. Al fondo de la propia Hoz resalta un imponente paredón de roca caliza con forma redondeada en diferentes tonalidades jalonado de oquedades y cuevas de origen incluso prehistórico y en cuyas laderas contemplamos excelentes ejemplares de chopos, robles, encinas y espectaculares roquedos colonizados por el musgo. Durante estas fechas resulta una experiencia única avanzar por el sendero que nos conduce hasta el Monasterio de Bonaval a través de un manto dorado formado por las últimas hojas caídas de los robles y otras especies de hojas caducas como el quejigo que nos trasladan por momentos a las maravillosas tierras de Oz, ya que como dice Dorothy en el cuento “Si caminamos lo suficiente, alguna vez llegaremos a alguna parte”.

La flora de este enclave resulta asombrosa desde principio a fin, con un catálogo de especies mediterráneas que jalonan diferentes entornos. Una de sus singularidades principales es la presencia de pequeñas parcelas de olivar, hecho que resalta dada la escasa presencia de este árbol en toda la sierra Norte, más singular aún es la presencia de líquenes en ramas defoliadas de grandes ejemplares de olivos seguramente cerca de ser centenarios. Entre las especies de árboles destacan espectaculares ejemplares de encina con portes asombrosos, así como bosquetes de robles quejigos y arces. Contemplan esta selecta nómina de especies vegetales arbustos como la jara, tomillo y romero adornan las lindes de los senderos y acompañando al curso del río destacan árboles típicos de ribera como el álamo negro, el fresno o el imponente aliso. Otro elemento llamativo es la presencia de musgo en diferentes tramos de la ruta, signo de la escasa contaminación de este paraíso natural que ha perdurado durante años aguantando el paso del hombre.

La inaccesibilidad a este entorno y su basta extensión hacen del curso alto del Jarama un refugio ideal para la fauna ibérica. En el propio curso del río y sus riberas destacan especies como la nutria, la trucha, el cangrejo, el Martín pescador y el barbo. Mamíferos como el corzo, el jabalí y el ciervo pueblan las zonas de llanura y en las alturas a parte del buitre leonado, el águila perdicera y el alimoche anidan con asiduidad. Reptiles como la culebra de escalera o el lagarto ocelado encuentran acomodo en las múltiples oquedades de la roca caliza. Sin duda alguna, este territorio ideal para la presencia del lobo ha permitido durante los últimos años su expansión desde lugares cercanos como la Sierra de Guadarrama o la Sierra de Urbión en Soria.

La presencia durante el recorrido de elementos arquitectónicos como el espectacular monasterio de Santa María de Bonaval o el solitario puente medieval de Valdesotos engrandece la visita a este entorno natural.  Este claustro alcarreño se encuentra en la actualidad en fase de acondicionamiento para hacerlo más visitable, destacó por una arquitectura original que abandonó todo signo externo de riqueza, bajo sus techos habitó una orden de monjes cistercienses que basó su subsistencia en practicar la filosofía del “Ora et labora”. El puente de Valdesotos emerge unos metros después de cruzar el puente moderno de la carretera que nos lleva hasta Valdesotos, este puente histórico datado aproximadamente sobre el siglo XII fue un paso de transito con cierta importancia ya que era una de las mejores formas de vadear el río Jarama para poder llegar hasta el Monasterio cisterciense Santa María de Bonaval.

Las mejores épocas para visitar la Hoz del Jarama son sin duda alguna, el otoño y la primavera, gracias a las diferentes tonalidades que ofrece el paisaje. La ruta propuesta parte desde la localidad de Valdesotos hasta el puente nuevo, de donde sale un sendero que va acompañando el cauce del Jarama aguas arriba hasta llegar a Bonaval. En este entorno se pueden visitar otros espacios naturales cercanos ubicados en el propio Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara como el chorro de Valdesotos, Las lagunas de Puebla de Beleña, Los pinares de Tamajón o Las cascadas del Aljibe. Si lo que buscamos es una parada gastronómica, podremos adentrarnos en las cercanas poblaciones de Cogolludo o Tamajón para degustar un sabroso lechazo asado acompañado de unas exquisitas setas de temporada, todo ello aderezado con una espectacular miel serrana.


TEXTO Y FOTOS. JOSE ANGEL MACHO BARRAGUES. INGENIERO AGRONOMO

14 de octubre de 2019

LA DEHESA BONITA

En las inmediaciones del norte de la Comunidad de Madrid. Casi justo en el vértice en que se unen las provincias de Madrid, Segovia y Guadalajara, junto al pueblo de Somosierra, surge este singular espacio caracterizado por las numerosas especies caducifolias que emergen ante el visitante. Trasladándole por momentos a los imponentes bosques atlánticos del norte de la península ibérica.
Este excelente paraje está asentado en un valle formado en las estribaciones del Sistema Central. En su interior alberga el arroyo Cambronales. A partir de este curso emerge un bosque caducifolio que domina toda la Dehesa Bonita. Para conocerla mejor, se puede realizar una ruta de unos 10 km. La cual rodea todo el paraje adentrándose por momentos en su interior y ofreciendo lugares tan emblemáticos. Es el caso de la fuente de la Fuenfría (fuente de agua en forma de abrevadero rodeada de numerosos ejemplares de abedules) o El mirador (gran pradera desde la cual se puede apreciar la fastuosidad del bosque).
En cuanto al paisaje cabe destacar los numerosos pies de especies caducifolias que se pueden encontrar: avellanos, robles, mostajos, fresnos e incluso abedules. Especies, todas ellas poco frecuentes de estas latitudes. Además, este lugar nos regala la presencia de algunos ejemplares de acebos que incluso han llegado a ser catalogados como árboles singulares. La orientación sur que tiene hace todavía más peculiar este entorno. Y es que es la única explicación que hace que todavía perduren dichas especies en este rincón es el microclima que se ha ido creando a lo largo de los años y que todavía permite a estas especies típicas de bosques atlánticos perdurar en la eternidad.
El paso inexpugnable del agua del arroyo crea un paisaje espectacular. Ya que éste se ve salpicado por un manto multicolor formado por las hojas caídas, creando un entorno único. Es de señalar los lugares que se pueden descubrir al adentrarse en el interior del bosque. Como pueden ser las impresionantes estampas que forman las zonas de avellanedas. Enormes ejemplares de avellanos con una distribución heterogénea aparecen en grandes extensiones de pradera que evocan por momentos a los bosques mágicos que aparecen en los cuentos infantiles.
Un hecho a tener en cuenta es que debido a sus condiciones de orientación, humedad, temperatura, etc. se trata de una zona ideal para el desarrollo de diferentes especies de setas. Alli podemos encontrar los apreciados Boletus. Lo que le otorga al paisaje un toque enigmático. Durante el recorrido es fácil ver vacas o caballos pastando. Rescoldos de un pasado no lejano durante el cual este entorno era un lugar de obligado paso para la trashumancia. Tradición ganadera que evita el sobrepastoreo y que ha permitido rehuir de la desertificación a los paisajes.
La mejor época del año para realizar la visita es durante el mes de noviembre. En esta fecha se permite apreciar los contrastes en las hojas de los árboles. Además disfrutaremos de la hojarasca que se va amontonando sobre el terreno. Durante este periodo, siempre que las condiciones climáticas hayan sido propicias, nos encontraremos numerosas especies de setas. Junto a la Dehesa se encuentra el pueblo de Somosierra. Lugar de parada obligatoria para revivir las sensaciones encontradas durante la visita a la Dehesa Bonita. Cerca del pueblo existen otros parajes naturales que se pueden visitar. Lugares como el nacimiento del río Duratón o la ascensión al pico tres provincias.
JOSE ANGEL MACHO BARRAGUES. INGENIERO AGRONOMO.









La Dehesa Bonita 2

7 de octubre de 2019

PAISAJES DE FOTO: CASTILDETIERRA


Este llamativo lugar protagonista de múltiples anuncios publicitarios y películas se encuentra en el Parque Natural de Las Bárdenas Reales, cuyo acceso se encuentra muy cercano a la localidad navarra de Arguedas. Con una gran importancia paisajística y una asombrosa naturaleza está declarado como Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Reserva de la Biosfera. En la actualidad se trata de un paisaje desértico enclavado en las inmediaciones del extenso Valle del Ebro cuyo origen fue una zona pantanosa generada por el plegamiento que se produjo al chocar las placas europeas e ibérica hace 20 millones de años. 
El Castildetierra está situado concretamente en el paraje conocido como Bárdena blanca ubicado en la parte central de Las Bardenas y se encuentra acotado por La Bardena Negra y El Plano. La formación de esta llamativa efigie de la naturaleza desde un punto de vista geológico constó de 2 fases, una primera de sedimentación durante la cual se produjo el arrastre de y acumulación de sedimentos compuestos principalmente por limos, arcillas y arenas por parte de grandes corrientes fluviales. Durante la segunda fase comenzó a producirse la erosión de estos depósitos que después de millones de años se habían transformados en rocas sedimentarias, este tipo de roca se caracteriza por la diferente dureza que tienen los distintos materiales que la componen. Los cabezos como es el caso de Castildetierra se forman debido a que en la parte superior poseen una roca dura que protege a las rocas subyacentes que son más blandas, quedando como resultado estructuras triangulares con la base ancha y la parte superior estrecha abombada.

Con una flora muy característica adaptada a veranos muy cálidos, inviernos muy fríos y la escasez de lluvia durante todo el año y bajo la influencia de la mano del hombre destacan como unidad de vegetación especies de matorral y pastizal puramente esteparias como el esparto, la ontina y el sisallo. Entre la fauna adaptada a estas condiciones se encuentran invertebrados singulares como la tarántula o el alacrán. Las aves son sin duda alguna las especies animales más comunes en este entorno, entre ellas destacan dos grupos las esteparias y las rapaces, la gran avutarda y el huidizo sisón son las protagonistas de la estepa, en las zonas más escarpadas e incluso en lo alto de los cabezos reinan el alimoche y el buitre. En este entorno además destaca la presencia de varias especies de murciélagos.

El silencio de este paisaje yermo compuesto por hábitats como los saladares y la estepa solamente es roto por el Cierzo o por el canto de la alondra ricotí. En cuanto a la etnografía de este terreno al igual que pasa en otros espacios naturales el hombre siempre ha sabido sacar el máximo provecho de la naturaleza siendo respetuoso con ella. Este entorno perteneció al reino de Navarra, fue tierra de forajidos y bandidos para dar paso en la época moderna a la agricultura del más pobre de los secanos y a una ganadería basada en el pastoreo del ganado ovino. Para ayudar a conocer el territorio en la actualidad es posible realizar actividades como el senderismo o el ciclismo en itinerarios perfectamente señalizados.

JOSE ANGEL MACHO BARRAGUES. INGENIERO AGRONOMO