24 de agosto de 2020

Arquitectura del paisaje: el puente medieval de Valdesotos

 EL PUENTE MEDIEVAL DE VALDESOTOS

El camino natural hacía el legado de El Rey Alfonso VIII de Castilla

Sin duda alguna, la Sierra Norte de Guadalajara posee innumerables tesoros dispersados a lo largo de toda su extensión, estas joyas son tanto naturales como arquitectónicas, en este caso nos detenemos en descubrir esta pasarela, que permitió en tiempos del medievo vadear un seguramente mucho más potente y caudaloso río Jarama del que disfrutamos en la actualidad.

Para acceder a él, será necesarios unos metros después de cruzar el puente moderno de la carretera Gu-195 que nos lleva hasta la pequeña localidad de Valdesotos, mirar a nuestra izquierda y admirar este fantástico emblema de la arquitectura rural conocido erróneamente como puente romano de Valdesotos. Este puente histórico datado aproximadamente sobre el siglo XII fue un paso de transito de cierta importancia, ya que era una de las mejores formas de vadear el río Jarama para poder llegar hasta el monasterio cisterciense Santa María de Bonaval, cuyas tierras en las que se asienta fueron donadas a esta orden directamente por el rey Alfonso VIII de Castilla con el fin de frenar un posible avance árabe durante la época de la reconquista.


Se trata de un puente construido en roca caliza que cuenta con tres ojos, uno central de mayor tamaño y dos en los laterales, su estado de conservación en la actualidad es óptimo, pero carece apenas de mantenimiento. Se encuentra encuadrado en un entorno de bosque de ribera, escoltado por diferentes cortados calizos en los laterales y pequeñas tierras de labor prácticamente abandonadas donde destacan vetustos olivares, dato muy curioso dada la difícil adaptación de este cultivo a las zonas serranas. Las panorámicas desde el puente con el paso de un río Jarama bravo en su curso alto resultan espectaculares siendo un momento ideal para la meditación al poder llegar a emulsionarnos con la naturaleza, ya que por momentos podremos viajar a una época medieval en auge y escuchar los carruajes que se desplazaban hasta el afamado monasterio de Bonaval.

En las inmediaciones, destacan otros paisajes naturales como el singular Chorro de Valdesotos o las espectaculares Cárcavas de Puebla del Vallés. Sin duda alguna, en estas poblaciones se podrá pasear y conocer con mayor exactitud el día a día de la vida serrana en la actualidad.

19 de agosto de 2020

Arquitectura del Paisaje: La ermita de Santa Coloma

Esta nueva sección del blog está creada para destacar los elementos arquitectónicos que acompañan y dan grandeza a nuestros paisajes y nuestra naturaleza, en ella tendrán cabida castillos, murallas, puentes, ermitas y demás construcciones que nos ayudan además a conocer su historia y su relación con el medio ambiente que los rodea. Para este primer artículo, viajamos a la desconocida y escondida Sierra Norte de Guadalajara donde podemos disfrutar de una de las mayores muestras de su Arte Románico Rural, la espectacular ermita de Santa Coloma, situada en la localidad alcarreña de Albendiego.

Este tipo de arquitectura es una de las más destacadas del medievo castellano, destaca por su sencillez, la situación elegida y la singularidad de los materiales elegidos para su construcción. Se puede decir que esta ermita es la joya de la corona, si la comparamos con sus ermitas vecinas y contemporáneas de Campisábalos y Villacadima. Llama la atención su grandiosidad y sin duda alguna, destaca por su esplendoroso ábside con clara influencia mudéjar. Declarada Monumento Histótico-artistico en 1965 fue habitada por monjes canónigos, esta construcción se encuentra ubicada concretamente en El Paraje Natural de la Sierra de la Pela, se trata de un gran Paramo situado en la parte Norte de la provincia de Guadalajara, siendo limite natural con las provincias de Segovia y Soria.

En el entorno de este paisaje destaca especies vegetales arbustivas como el tomillo, la jara y el brezo, especies arbóreas como el pino resinero (de repoblación), encinas y enebros. Otras formaciones muy características de la zona son los pastizales, lugar de recogida del ganado, principalmente vacuno de carne y ovino. En cuanto a la fauna, destacan especies cinegéticas como el corzo y el jabalí y aves como el águila Real, el milano o el buitre leonado. El agua tiene una gran importancia en este ambiente serrano, registrándose una gran presencia de ríos y arroyos, en esta ocasión el río Manadero escolta a nuestra protagonista, se trata de un afluente del Bornova, y permite que especies de anfibios como el sapo partero o la ranita de San Antón, junto a otras especies puramente fluviales como la nutria, el cangrejo señal o la trucha común tengan una gran representación en el entorno. En las praderas, no resulta extraña la presencia de la víbora hocicuda, sobretodo los meses de primavera y principios de verano, registrándose cada cierto tiempo picaduras en humanos.


El acceso a la ermita es fácil habrá que dirigirse a la población de Albendiego y una vez dentro de su casco urbano hay un camino asfaltado que nos aleja unos 300 m y que llega directamente a la ermita y el cementerio. En su entorno, destacan otros espacios naturales como La Laguna de Somolinos, El hayedo de Tejera Negra o La Reserva Fluvial del Rio Pelagallinas. Localidades como Galve de Sorbe, Cantalojas o Atienza son dignos de admirar por sus construcciones serranas y su excelente gastronomía.  

JOSE ANGEL MACHO. INGENIERO AGRONOMO. 2020

11 de agosto de 2020

PAISAJES DE FOTO: PLAYA CUESTA MANELI

Situada en el mismo Parque Natural del entorno de Doñana, esta espectacular playa es hoy en día uno de los mejores exponentes de la gran naturaleza costera que atesora nuestro país. Dentro de este paisaje puramente litoral, se diferencian tres unidades de biotopos: El Médano, el Acantilado y la propia playa.

EL Médano es la unidad paisajística más singular de este entorno, se trata de un sistema de dunas formadas por la acumulación de arena debido a la acción constante del viento. Este “mar de arena” se encuentra jalonado por diferentes tipos de plantas totalmente adaptadas a este medio hostil. En el Médano se encuentra el sendero de cuesta Maneli, el cual conduce directamente a la propia playa a través de una espectacular pasarela de madera que atraviesa este paisaje dunar donde se pueden observar algunas de las especies más representativas de esta vegetación que vive al límite como son el pino piñonero, el jabuarzo o el icónico lirio del mediterráneo.

Una vez superado el paisaje arenoso del Médano, se llega a El acantilado del Asperillo, puerta de entrada a la impresionante Playa Cuesta Maneli. Catalogado como Monumento Natural por la Junta de Andalucía, se trata de una mole de arena formada por diferentes capas con tonalidades que van del ocre al blanco marfil, en sus inmediaciones sobrevuelan diferentes tipos de aves costeras como charranes, gaviotas y chorlitejos, reptiles como la tortuga mora o la víbora hocicuda viven en sus recónditos e inaccesibles recovecos.

Por último, la propia playa de fina arena resulta espectacular para disfrutar de un paisaje único en un enclave que fue cuna de civilizaciones arcaicas como los desconocidos y enigmáticos Tartessos y donde en pleno siglo XXI se puede disfrutar de la naturaleza ibérica más salvaje.

El entorno de este paraje natural tiene multitud de ingredientes que hacen que este lugar sea paso obligatorio para los amantes de la naturaleza; bosques, dunas y marismas donde se encuentran los animales más emblemáticos y amenazadas de nuestra fauna ibérica. Existen otros lugares cercanos destacados que resultan imprescindibles de disfrutar como la célebre Aldea del Rocío, núcleo dedicado enteramente al caballo y la devoción a su virgen. Además, dentro de los numerosos espacios naturales cercanos destacan humedales como Las Marismas del Odiel o las de Doñana y zonas boscosas como El coto del rey o La cañada mayor donde perduran dos de las especies ibéricas más amenazadas, El amenazado Lince ibérico y  la imponente Águila Imperial.

 

JOSE ANGEL MACHO BARRAGUES. INGENIERO AGRONOMO

 


11 de enero de 2020

CASCADA DE GUJULI y el mito de la Lamia

Este gran salto de agua situado en la provincia de Álava es una de las cascadas de mayor altura que existen en la península ibérica. Esta situado en el pequeño núcleo urbano de Gujuli a los pies del Parque Natural del Gorbea. Situado en pleno corazón alavés entre bellos caseríos y bosques caducifolios emerge este salto de agua creado por el arroyo oiardo, el cual recoge las aguas del deshielo del cercano pico Gorbea formando esta espectacular cascada de más de 100 m de altura para entregar sus aguas al rio Nervión. La mejor época para visitarlo es el otoño y la primavera (épocas de lluvia) ya que durante el verano el caudal es prácticamente inexistente.

Para llegar a este bello lugar será necesario coger la salida 22 de la carretera N-622 que se dirige a Bilbao, para tomar la carretera local A-25-21 hasta llegar a un parking perfectamente habilitado e indicado situado entre las localidades de Munguía y orduña. Desde allí será necesario recorrer a pie un sendero de 1,5 km de longitud que transcurre entre hayas, fresnos, robles, avellanos y praderas donde pastan ovejas Latxas y que finaliza en un precioso mirador donde podremos contemplar el esplendor de este espectacular salto de agua. En las inmediaciones también destaca la iglesia parroquial de Santiago y un antiguo molino de agua.

Este asombroso paraje natural tiene hasta su propia leyenda, la de un pastor llamado Urjazi (Cascada) que encontró a una bella Lamia a la cual robo su espejo, con el único fin de conseguir fama y dinero ya que este “espejo mágico” era capaz de convertir en realidad todo lo que se le pedía. Ante esta situación la lamia se enfureció y buscó y buscó hasta que un día encontró al pastor debajo de una haya, le pregunto que cual era su nombre y al contestar el espejo le transformo en una cascada para toda la vida, la cascada de Gujuli.

21 de diciembre de 2019

EL MARAVILLOSO MUNDO DE LA HOZ DEL JARAMA…y el sendero dorado que conduce a Bonaval

En un marco incomparable como es la vecina Sierra Norte de Guadalajara, en uno de sus más recónditos lugares, existe un paraje que alberga una naturaleza extraordinaria que hizo que un grupo de monjes cistercienses fundaran en el silo XII un espectacular monasterio con el fin de proteger estos bastos territorios de los musulmanes durante la reconquista. El paisaje que dibuja La hoz del río Jarama, es un paraje que al ser observado nos traslada por momentos a un mundo mágico, comparable por momentos al que descubrió Dorothy en el cuento El maravilloso mundo de Oz.

Este afamado río madrileño tiene sus orígenes en el noroeste de la cercana provincia de Guadalajara, se trata de una zona aislada en la que nos vamos a detener para descubrir un entorno natural único que alberga un paisaje asombroso. El curso alto del río Jarama es el protagonista de este espacio natural, donde sus gélidas y cristalinas aguas avanzan sin piedad, poco después de su nacimiento en las estribaciones de La vecina Sierra de Ayllón. Durante todo el recorrido paralelo al Jarama que transcurre desde el puente nuevo de Valdesotos hasta el monasterio de Bonaval se van sucediendo lienzos dignos de los mejores libros de naturaleza con la presencia perpetua del sonido del agua que solo es interrumpida por el graznido de los buitres. En este tramo del cauce, aparecen vetustos encajonamientos sobre rocas calizas que han sido esculpidas a lo largo de los años dejando un paisaje de cuento de hadas. Sin duda alguna, la fastuosa hoz que forma el río Jarama en este entorno, refugio del buitre leonado, es un espectáculo de la naturaleza para dignificar dada su grandiosidad y estado de conservación. Al fondo de la propia Hoz resalta un imponente paredón de roca caliza con forma redondeada en diferentes tonalidades jalonado de oquedades y cuevas de origen incluso prehistórico y en cuyas laderas contemplamos excelentes ejemplares de chopos, robles, encinas y espectaculares roquedos colonizados por el musgo. Durante estas fechas resulta una experiencia única avanzar por el sendero que nos conduce hasta el Monasterio de Bonaval a través de un manto dorado formado por las últimas hojas caídas de los robles y otras especies de hojas caducas como el quejigo que nos trasladan por momentos a las maravillosas tierras de Oz, ya que como dice Dorothy en el cuento “Si caminamos lo suficiente, alguna vez llegaremos a alguna parte”.

La flora de este enclave resulta asombrosa desde principio a fin, con un catálogo de especies mediterráneas que jalonan diferentes entornos. Una de sus singularidades principales es la presencia de pequeñas parcelas de olivar, hecho que resalta dada la escasa presencia de este árbol en toda la sierra Norte, más singular aún es la presencia de líquenes en ramas defoliadas de grandes ejemplares de olivos seguramente cerca de ser centenarios. Entre las especies de árboles destacan espectaculares ejemplares de encina con portes asombrosos, así como bosquetes de robles quejigos y arces. Contemplan esta selecta nómina de especies vegetales arbustos como la jara, tomillo y romero adornan las lindes de los senderos y acompañando al curso del río destacan árboles típicos de ribera como el álamo negro, el fresno o el imponente aliso. Otro elemento llamativo es la presencia de musgo en diferentes tramos de la ruta, signo de la escasa contaminación de este paraíso natural que ha perdurado durante años aguantando el paso del hombre.

La inaccesibilidad a este entorno y su basta extensión hacen del curso alto del Jarama un refugio ideal para la fauna ibérica. En el propio curso del río y sus riberas destacan especies como la nutria, la trucha, el cangrejo, el Martín pescador y el barbo. Mamíferos como el corzo, el jabalí y el ciervo pueblan las zonas de llanura y en las alturas a parte del buitre leonado, el águila perdicera y el alimoche anidan con asiduidad. Reptiles como la culebra de escalera o el lagarto ocelado encuentran acomodo en las múltiples oquedades de la roca caliza. Sin duda alguna, este territorio ideal para la presencia del lobo ha permitido durante los últimos años su expansión desde lugares cercanos como la Sierra de Guadarrama o la Sierra de Urbión en Soria.

La presencia durante el recorrido de elementos arquitectónicos como el espectacular monasterio de Santa María de Bonaval o el solitario puente medieval de Valdesotos engrandece la visita a este entorno natural.  Este claustro alcarreño se encuentra en la actualidad en fase de acondicionamiento para hacerlo más visitable, destacó por una arquitectura original que abandonó todo signo externo de riqueza, bajo sus techos habitó una orden de monjes cistercienses que basó su subsistencia en practicar la filosofía del “Ora et labora”. El puente de Valdesotos emerge unos metros después de cruzar el puente moderno de la carretera que nos lleva hasta Valdesotos, este puente histórico datado aproximadamente sobre el siglo XII fue un paso de transito con cierta importancia ya que era una de las mejores formas de vadear el río Jarama para poder llegar hasta el Monasterio cisterciense Santa María de Bonaval.

Las mejores épocas para visitar la Hoz del Jarama son sin duda alguna, el otoño y la primavera, gracias a las diferentes tonalidades que ofrece el paisaje. La ruta propuesta parte desde la localidad de Valdesotos hasta el puente nuevo, de donde sale un sendero que va acompañando el cauce del Jarama aguas arriba hasta llegar a Bonaval. En este entorno se pueden visitar otros espacios naturales cercanos ubicados en el propio Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara como el chorro de Valdesotos, Las lagunas de Puebla de Beleña, Los pinares de Tamajón o Las cascadas del Aljibe. Si lo que buscamos es una parada gastronómica, podremos adentrarnos en las cercanas poblaciones de Cogolludo o Tamajón para degustar un sabroso lechazo asado acompañado de unas exquisitas setas de temporada, todo ello aderezado con una espectacular miel serrana.


TEXTO Y FOTOS. JOSE ANGEL MACHO BARRAGUES. INGENIERO AGRONOMO